•  

    Nos llaman a orar… para que incidamos en descubrir nuestra naturaleza. Una naturaleza procedente de un Misterio Creador. Una naturaleza de una imaginación fantástica. Una naturaleza con recursos complejos y amplificados, con capacidad de evolución, de descubrir, de ¡asombrarse!, de reflejarse en el amor que le ha creado, y enamorarse de todo lo que le rodea.

    Una naturaleza del ser que sabe que es sintonía con su especie y con todas las demás, que formamos una unidad diversa, pero unificada por la palabra “crear”.

    Sentirnos creados… es descubrirnos en el insólito proceder singular, irrepetible, de unas capacidades que se han gestado… ajenas a cualquier voluntad propia. Y que luego, que luego paulatinamente, al no ser reconocidas en su origen, se van descubriendo como propias. Y así el ser se va desnaturalizando. Y se va haciendo individual. Deja de ser singular y se hace propietario…; propietario de su ser. Y con ello, adversario de su entorno.

    “Propietario de su ser y adversario de su entorno”.

    Y aunque resulta fácil mirar las estrellas…, al apoderase el ser de su naturaleza, prefiere un puñado de tierra.

    Necesitamos, como especie, recalar en nuestra identidad… para desechar nuestra propiedad y estar verdaderamente liberados. Y no enclaustrados en nuestras leyes, nuestras normas, nuestra opinión, nuestro criterio, nuestro punto de vista… que indudablemente está, pero que no nos pertenece.

    Es la mismísima Creación la que nos ha “prestado” la vida. Es un préstamo del Misterio Creador, en su ‘imaginería’.

    Sí. Somos una imaginación… insondable.

    Y es por eso que, al indagar sobre uno mismo, no terminamos, no culminamos, no conseguimos realmente saber… quiénes somos.

    Tan sólo con el invento –“invento”- de la egolatría y la idolatría podemos clasificarnos, definirnos. Y, claro, ya indefectiblemente, morirnos. El mejor plan que se le puede ocurrir a una egolatría.

    Y no se trata de sacar el látigo –como tantas veces se hace y se ha hecho- y fustigarse: “Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa”. Y así una vez y otra vez y otra vez…

    ¿Y si… y si se recurre a la suavidad de la ternura? ¿Y si nos imaginamos la Misericordia generosa? ¿Y si asumimos la Piedad… condescendiente? ¿Y si estamos dispuestos a renunciar a nuestras imposiciones, intransigencias, prejuicios… y abrirnos a la escucha, al compartir, al descubrir…?

    Y eso nos va a mostrar nuestra singularidad, nuestra insólita presencia, nuestra imprescindible participación, nuestra necesaria entrega.

    Pudiera parecer todo ello una propuesta descorazonada. ¡No! Es una propuesta cargada de corazón.

    ¡Irrazonable!

    Que adquiere el saber… “que adquiere el saber en cada latido”. Y así no hay error. Así no hay dualidad en el pensar y en el sentir. Así hay un sentido.

    El sentido abarca “hacia dónde”…, “de qué manera”…, “la intención”…, “la excepción”…; que adquiere cada vez más sentido en la medida en que se comparte, se convive, se coincide… ¡o no! Pero no es motivo, en ningún caso, de agravio o desorden.

    Somos –a la vez y simultáneamente- hormigas, hipopótamos y estrellas. Cualquier sustracción hacia un personalismo es… un fracaso.

    El sentirnos integrados… –con todo lo que tenemos de capacidad para ver ‘lo creado’- nos libera del yugo de la posesión.

    Y no solamente es una opinión, sino que hay que “ejercitarse” en complacerse en el entorno de nuestra especie y de otras… sin entrar en el sistemático rechazo, combate, descontento…

    Cualquiera puede darse cuenta de que… estar en un sentir –“estar en un sentir”- disconforme, rabioso, impositor, desagradable, inconformista y constantemente crítico, todo ello es… ¡agotador! Es fácil darse cuenta de ello. Es agotador. ¡Agota, vivir bajo esas premisas!

    Y el vivir no es agotador. Es descubridor, es clarividente, es sorprendente.

    Solamente el escuchar, el ver, el saborear…, el sentir la ternura de una caricia… es suficiente para revitalizarnos y descubrir el vivir ¡con ligereza!, ¡sin limitaciones! Con la destreza innata. Con la serenidad con la que el viento lleva sus aires.

    Hacer del vivir una pesada carga de responsabilidades, de ocupaciones, de imposiciones, de sufrimientos, como reglas inevitables del vivir… son las opciones que se han tomado para controlar y dominar.

    Y son las que la Llamada Orante denuncia… como “anuncio” de una precisa y decidida actitud transformadora.

    Sentires sentidos…. que dan sentido a nuestras realizaciones. Que abren continuas realizaciones… y que posibilitan esa esperanza permanente.

    Como humanidad, hemos recorrido un camino ¡quebrado!, ¡resquebrajado!, ¡fracturado!

    Y da igual quién haya escrito la Historia. Pero son quiebros y requiebros, fracturas y más… las que jalonan nuestra presencia en este Universo.

    Y se ha convertido, la humanidad, en un callo de fractura que no se articula, que se duele, que el rencor la puede.

    Nuestra articulada posición con la Creación, no se ha dado. Por momentos, se ha suspirado por ella, pero… no ha constituido una forma de estar. Nos articularon, como diseño, magníficamente. Y fuimos convirtiéndolo en… “damnificadamente”.

    Y luego queremos arreglarlo con los mismos medios –aunque con distinto collar- con los que nos hemos fracturado. Con lo cual, nos convertimos en repetidos fracturados crónicos.

    “Repetidos fracturados crónicos”.

    Es ya –“es ya”- momento de rehabilitar…

    De dar sentido a nuestras habilidades…

    ¡De asumir nuestras ilimitadas capacidades!...

    Sabiendo de los ritmos, las pausas, las esperas, las perseverancias…

    ¡Somos otros, y debemos descubrirnos!...

    Porque, hasta ahora, hemos sido ¡lo que otros han dicho que somos!: los que nos recibieron cuando nos estructuramos; los que nos educaron, culturalizaron, enseñaron…

    No había tiempo para saber quiénes éramos. Otros ya nos decían quiénes somos. Como mucho –“como mucho”- el mote, el nombre figurado, podía darnos alguna pista de nuestra naturaleza.

    El saber que no somos lo que somos, sino que somos “otros”, nos sitúa en la dimensión ilimitada; nos sitúa en la aventura, en el verdadero sentido, en el desprendernos de la pesada carga del protagonismo.

    Y en contra de lo que se puede pensar como un ser quebrado, no supone, el declararnos rehabilitados rehabilitadores, un esfuerzo especial.

    Es –para entenderlo mejor- el quitarse el yelmo y la armadura; esa que se llevaba en el combate para protegerse de los golpes. Que es así como se está. “Es así como se está”: yelmo, armadura, protección, lanza, ataque….

    Aspirar el aire fresco de quién soy y no lo sabía…

    Aspirar el aire fresco de quién soy y no lo sabía… es descubrirse en la humildad y en la transparencia. Es abordar la aventura, con valentía, sin busca de logros y posesiones.

    Tan solo con los suspiros del aliento, que vuelan.

    “Tan solo con los suspiros del aliento, que vuelan”.

    Seamos plumas de alas… “por venir”, con un porvenir de habilidades que nos sitúen en el sueño, en los ensueños… y en las fantasías de “todo posible”; de “lo siempre posible”.

    Sentir los sentidos latidos de cada emoción… sin el ejercicio del oficio de pensarlo.

    Simplemente, orando.

    ***

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  •  

    We are called to pray... so that we stress to discover our nature. A nature coming from the Creative Mystery. A nature of fantastic imagination. A nature with complex and amplified resources, with the capacity to evolve, to discover, to be amazed, to be reflected in the love that created it, and to fall in love with all that surrounds it.

    A nature of being that knows that it is in tune with its own and all other species, that we form a diverse unity, but unified by the word "create".

    Feeling created... is discovering ourselves in the unusual, singular, unrepeatable process of capacities that have been gestated... beyond any will of our own. And then, gradually, as not been recognised in its origin, they are discovered as one’s own. And so, the being becomes denaturalised. And it becomes individual. It ceases to be singular and becomes the owner...; the owner of its being. And with it, becomes adversary of its surroundings.

    "Owner of its being and adversary of its environment".

    And although it is easy to look at the stars..., when the being takes possession of its nature, it prefers a handful of earth.

    We need, as a species, to turn to our identity... to discard our ownership and to be truly liberated. And not cloistered in our laws, our rules, our opinion, our criteria, our point of view... which is undoubtedly there, but which does not belong to us.

    It is the very Creation that has “lent” us life. It is a loan from the Creator Mystery, in its 'imagery'.

    Yes. We are an unfathomable…  imagination.

    And that is why, when we look into ourselves, we don't finish, we don't culminate, we don't really get to know... who we are.

    Only with the invention -"invention"- of egomania and idolatry can we classify ourselves, define ourselves. And, of course, we can inevitably die. The best plan an egomania can come up with.

    And it is not a question of taking out the whip -as has been done so often- and whipping oneself: "It's my fault, my fault, my very great fault". And so on, and on, and on...

    What if... what if we were to resort to the gentleness of tenderness? What if we were to imagine a generous Mercy? What if we were to assume Mercy... condescending? What if we were ready to renounce our impositions, intransigence, prejudices... and open ourselves to listening, sharing, discovering...?

    And that will show us our uniqueness, our unusual presence, our indispensable participation, our necessary dedication.

    This may sound like a disheartened proposal. No! It is a proposal full of heart.

    Unreasonable!

    That acquires knowledge... "that acquires knowledge in every heartbeat". And so, there is no error. Thus, there is no duality in thinking and feeling. Thus, there is meaning.

    The meaning encompasses "where to"..., "in what way"..., "the intention"..., "the exception"...; that acquires more and more meaning to the extent that it is shared, coexisted, coincided with... or not! But it is not a reason, in any case, for grievance or disorder.

    We are -at the same time and simultaneously- ants, hippopotamus and stars. Any subtraction towards a personalism is... a failure.

    Feeling integrated... -with all our capacity to see 'the created'- frees us from the yoke of possession.

    And it is not only an opinion, but must "exercise" in pleasing ourselves in the environment of our species and others... without entering into systematic rejection, combat, discontent...

    Anyone can realise that... being in a feeling -"to be in a feeling"- dissatisfied, angry, impostor, imposing, disagreeable, non-conformist and constantly critical, all this is... exhausting! It's easy to realise this. It's exhausting. Exhausting, living under those premises!

    And living is not exhausting. It is discovering, it is clairvoyant, it is surprising.

    Just listening, seeing, tasting..., feeling the tenderness of a caress... is enough to revitalise us and discover living lightly, without limitations! With the inborn skill. With the same serenity as the wind carries its air.

    Making living a heavy burden of responsibilities, occupations, impositions, sufferings, as inevitable rules of living... these are the choices that have been made to control and dominate.

    And they are the ones that the Prayerful Call denounces... as an "announcement" of a precise and determined transforming attitude.

    Feeling senses... that give meaning to our achievements. That open up continuous realisations... and that make possible a permanent hope.

    As humanity, we have travelled a broken, cracked, fractured road!

    And it doesn't matter who wrote History. But it is the twists and turns, fractures and more... that mark our presence in this Universe.

    And humanity has become a fracture callus that does not articulate, that hurts, that resentment wins over it.

    Our articulated position with Creation has not taken place. At times, it has been sighed for, but... it has not constituted a way of being. We were articulated, as a design, magnificently. And we were turning it into... "harmful".

    And then we want to fix it with the same means -albeit with a different collar- with which we have fractured ourselves. Thus, we become chronic, repeated chronic fracture.

    "Repeated chronic fractured".

    It is now -"it is now"- time to rehabilitate...

    To give meaning to our abilities...

    To assume our unlimited capacities!...

    Knowing the rhythms, the pauses, the waits, the perseverance...

    We are others, and we must discover ourselves!...

    Because until now, we have been what others have said we are!: those who received us when we structured ourselves; those who educated us, cultured, taught us..

    There was no time to know who we were. Others already told us who we are. At most -"at most"- the nickname, the figurative name, could give us some clue to our nature.

    Knowing that we are not what we are, but "others", places us in the unlimited dimension; it places us in the adventure, in the true sense, in the shedding of the heavy burden of an important role.

    And contrary to what one might think as a broken being, declaring ourselves rehabilitated rehabilitators does not imply a special effort.

    It is -to understand it better- taking off the helmet and the armour; the one worn in combat to protect oneself from blows. That this is how it is. "That's how it is": helmet, armour, protection, spear, attack...

    Breathing in the fresh air of who I am and didn't know it...

    To breathe in the fresh air of who I am and didn't know... is to discover oneself in humility and transparency. It is to approach the adventure with courage, without seeking achievements and possessions.

    With only the sighs of breath, which fly.

    “With only the sighs of breath, which fly".

    Let us be feathers of wings... "to come", with a future of abilities that place us in the dream, in daydreams... and in the fantasies of "everything possible"; of "the always possible".

    Feeling the heartbeat of every emotion... without the exercise of the craft of thinking about it.

    Simply praying.

    ***

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    Desde la óptica humana, a través de la Historia –subjetiva versión del acontecer-, estamos en un momento de… confusa expresión de los fragmentos de poder que manejan, manipulan y actúan sobre todas las especies, y más significativamente –por nuestra óptica humana- sobre la nuestra propia.

    Podría decirse que estamos –como humanidad consciente, como homo ‘sapientis’- en un estado de cautiverio.

    La propia especie se ha “cautivado”, pero… lo ha hecho de doble forma: por una parte, cautiva lo suficiente como para admirarse… adularse… mostrarse…

    Y por otra parte –simultáneamente- se hace cautiva de sus leyes, normas, costumbres… Leyes y más leyes.

    La Llamada Orante nos sitúa en la consciencia de este escenario… con el sentido de que despertemos a otra consciencia que no se deje cautivar ni que quede cautiva… sino que aspire a contemplar en consciencia su naturaleza, su presencia y su sentido, como expresión de vida en este lugar del Universo.

    Atenazados por el individualismo, el propietarismo, el autoritarismo y... esa aparente libertad que genera continua violencia, que justifica leyes de represión, de control… eso, todo ello está, y en la medida en que nos aferramos a ese acontecer, ese acontecer sucede, ocurre. Y nos… “convence”.

    Con la Llamada Orante se sugiere que apliquemos un sentido subjetivo a toda esa confusión que constriñe… y nos abramos en consciencia a una actitud humilde, a una posición de creencia, a un asumir –en consciencia- nuestra referencia en el Misterio Creador, en la Providencia Fundamental. Esa que hace… la aparición de la casualidad, de la suerte, de la oportunidad… Esa que no permite el susto ni el miedo ante la amenaza de lo que vendrá.

    Actitud… actitud de valentía, esperanza y disposición.

    Saber adaptarse y configurarse sin generar aversión.

    Es fácil caer en la tentación simple e inmediata de que, ante “tal” dificultad, ante “cual” carestía, debemos enfrentarnos, debemos mantener una posición de logro –de “logro”-, de hacer el esfuerzo para conseguir…

    Caer en esa tentación es convertirse en un producto; en un… “usar y tirar”.

    Y así, a la hora de manipularnos con los precios, con las dificultades, con las leyes –y etcéteras largos-… si pensamos que tal o cual carestía es “porque no hay” –sería en término simple-, buscaríamos con afán el conseguir y el lograr. Mas sabemos –pero a veces se olvida con facilidad-… mas sabemos que no hay carestía. Hay especulación. Hay aprovechamiento.

    (Desde hace un rato, se oye un estruendo de perros ladrando)

    Es una situación similar a la de este instante en el que la jauría muerde las palabras, desgarra el silencio, empodera a “el amo”. 

    Y es fácil… y hasta perfectamente justificado el callarse, el prestar la atención a la incomodidad. Pero si, por el contrario, la incomodidad la hacemos aparente… “Aparente” en cuanto a que no es el obstáculo. Se hace evidente y obstáculo cuando contemplo esa única realidad, y parece que me secuestra el espacio de mi silencio.

    Siguiendo en ese contexto, terminaría por recluirme y protegerme, no fuera a ser que… que llegara la manada y nos destrozara.

    Y es bajo esa visión como se puede contemplar todo el escarnio que vocifera a nuestro alrededor; y que sólo... sólo la calma y la serenidad en la Providencia nos puede evitar el enfrentamiento, el ocultamiento, el auto secuestro, el miedo, ¡el desespero!

    A lo largo del transcurrir humano, la consciencia sapiencial de nuestra especie nos ha ido, cada vez más, humanizando.

    Y hemos ido perdiendo el animismo transcendente. Y nos hemos ido aferrando a nuestros descubrimientos, a nuestras reglas, a nuestros “poderes”. Cautivados por ellos… y ¡cautivos!

    La Llamada Orante nos llama… a recordarnos que nuestra presencia en el milagro de la Vida es un transcurrir de testimonio, de trascendencia. Es un transcurrir sabiendo de la Providencia. ¡Es un transcurrir que busca… mantener vivo-viva la inmanencia de nuestro origen!

    Y así, lo humano es un paso. Un paso para ir ¡más allá! de lo humano.

    Si nos quedamos con nuestra configuración de razones, lógicas y entendimientos, estaremos anclados en residuos…

    Fósiles ardientes.

    Ahora bien, si nos damos cuenta –como nos sugiere la Llamada Orante- de que lo humano es una posición de tránsito, de transcurrir; que su sentido es permanecer en base a una consciencia transcendida…

    Y así poder darnos cuenta de que nuestra condición humana es una condición de tránsito.

    Que orantemente –bajo otra consciencia de percepción- somos unos transeúntes, nómadas que… van camino de un peregrinaje hacia lo Eterno, ¡con lo Eterno!, transcurriendo.

    No es un lugar, “allí”, donde he de llegar, sino que voy con Él para culminar en Él.

    Transeúntes, nómadas…

    Peregrinos.

    En consecuencia, podríamos decir que toda esta turbulencia en la que nos encontramos es producto de esa humanidad humanizada, estratificada, convencida… y en un estado de cautiverio.

    Y darse cuenta de estar en esa posición, más que un fracaso o un dolor –que se produce, ¡claro!- es un motivo de alegría.

    Sí: es darme cuenta de que, en la medida en que soy consciente de que estoy en cautiverio –porque me han cautivado-, estoy en condiciones de iniciar un proceso para liberarme.

    ¡Porque no he llegado a la vida para ser cautivo!

    Porque la vida no es… un encierro, un drama y un terror permanente.

    Es más bien un asombro, una liberación y una… inconmensurable sensación de ¡grandeza!

    No puedo permitirme achicarme, aminorarme y asumirme como esclavo. Pero sí, en la medida en que descubro que lo soy, puedo iniciar mi liberación… a sabiendas de que no he nacido para ello. ¡Nadie ha nacido para ello!

    Ya se escuchan los pájaros, y la jauría se hace eco lejano.

    ***

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  •  

    From the human point of view, through History -a subjective version of events - we are in a moment of... confused expression of the fragments of power that manage, manipulate and act on all the species, and more significantly -from our human point of view- on our own.

    It could be said that we are -as conscious humanity, as homo 'sapientis'- in a state of captivity.

    The species itself has been "captivated", but... it has done so in a double way: on the one hand, it is captivated enough to admire itself... flatter... show off...

    And on the other hand -simultaneously- it becomes captive to its laws, norms, customs... Laws and more laws.

    The Prayerful Call places us in the consciousness of this scenario... with the sense that we awaken to another consciousness that does not allow itself to be captivated or remains captive... but rather aspires to consciously contemplate its nature, its presence and its sense as an expression of life in this place in the Universe.

    Gripped by individualism, ownership, authoritarianism and... that apparent freedom that generates continuous violence, that justifies laws of repression, of control... all of this is there, and to the extent that we cling to this event, this event happens, it occurs, it takes place. And it... "convinces" us.

    The Prayerful Call suggests that we apply a subjective sense to all that constricting confusion... and open ourselves in consciousness to a humble attitude, to a position of belief, to assume -consciously- our reference in the Creator Mystery, in the Fundamental Providence. The one that makes... the appearance of chance, of luck, of opportunity... The one that does not allow fright or fear in the face of the threat of what is to come.

    Attitude... an attitude of courage, hope and willingness.

    Knowing how to adapt and be configured without generating aversion.

    It is easy to fall into the simple and immediate temptation that, in the face of “such and such" difficulty, in the face of "such and such" scarcity, we must face up to it, we must maintain a position of achievement -of "achievement"- of making an effort to achieve....

    To give in to this temptation is to become a product; a... "use and discard".

    And so, when it comes to manipulating us with prices, with difficulties, with laws -and so on and so forth-... if we think that this or that shortage is "because there is not " -it would be in simple term-, we would eagerly seek to obtain and to achieve. But we know -but sometimes it is easily forgotten-... but we know that there is no shortage. There is speculation. There is profiteering.

    (For a while now, a roar of dogs barking has been heard)

    It is a situation similar to this moment in which the pack bites the words, tears the silence, and empowers "the master". 

    And it is easy... and even perfectly justified to keep quiet, to pay attention to the discomfort. But if, on the contrary, we make the discomfort apparent... "Apparent" in the sense that it is not the obstacle. It becomes obvious and an obstacle when I contemplate that only reality, and it seems to hijack the space of my silence.

    In that context, I would end up secluding myself and protecting myself, lest... the pack come and tear us apart.

    And it is under that vision that one can contemplate all the scorn that rages around us; and that only... only calmness and serenity in Providence can prevent us from confrontation, concealment, self-abduction, fear, despair!

    Throughout the course of human history, the sapiential consciousness of our species has increasingly humanised us.

    And we have been losing our transcendent animism. And we have been clinging to our discoveries, to our rules, to our "powers". Captivated by them... and captive!

    The Prayerful Call calls us... to remind us that our presence in the miracle of Life is a passing of testimony, of transcendence. It is a journey knowing of Providence. It is a passing that seeks... to keep alive the immanence of our origin!

    And so, the human is a step. A step to go beyond the human.

    If we stick to our configuration of reasons, logics and understandings, we will be anchored in residue...

    Burning fossils.

    Now, if we realise -as the Prayerful Call suggests- that the human is a position of transit, of passing; that its meaning is to remain based on a transcended consciousness....

    Thus, we can realise that our human condition is a condition of transit.

    That prayerfully -under another consciousness of perception- we are transients, nomads who... are on a pilgrimage towards the Eternal, with the Eternal!, passing through.

    It is not a place, "there", where I should arrive, but I go with It to culminate in It.

    Passers-by, nomads...

    Pilgrims.

    Consequently, we could say that all this turbulence in which we find ourselves is a product of this humanised, stratified, convinced humanity... and in a state of captivity.

    And the realisation of being in that position, rather than a failure or a pain -which of course occurs- is a source of joy.

    Yes: it is the realisation that, to the extent that I am aware that I am in captivity     -because I have been taken captive- I am in a position to initiate a process to free myself.

    Because I did not come to life to be a captive!

    Because life is not... confinement, drama and permanent terror.

    It is rather an awe, a liberation and an... immeasurable sense of greatness!

    I cannot allow myself to shrink, diminish and assume myself as a slave. But yes, to the extent that I discover that I am, I can start my liberation... knowing that I was not born for it. No one was born for it!

    The birds are already heard, and the pack echoes far away.

    ***

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  •  

    ¿Quién nos reservó este lugar en el Universo?

    ¿Quién nos colocó entre el Sol, la Luna y la oscuridad?

    ¿Quién nos dotó de recursos, habilidades…?

    ¿Y quién nos dio el ánima para preguntarnos… para indagarnos… para buscarnos… para ¡buscar-LE!?

    Y todo lo viviente se convierte en criaturas creadas.

    No hay algo que surja por su propio “ardiente”. El Fuego Creador… proviene de la Misteriosa Estancia.

    El atribuirnos logros es vanidad. Es no querer descubrir… la Mano Ardiente de El que hace… Del que nos lleva… Del que nos inspira… Del que nos cuida.

    Cuando lo descubrimos, cuando lo reconocemos… nuestro estar, nuestro seguir, es una necesidad… ¡atrayente!

    Nos ponen y nos expone y nos animan…, y lo que nos promueve es la atracción; la atracción Del que nos trae. Ello nos despierta cada mañana. También nos duerme cada noche.

    Y permanentemente atraídos por el acontecer de cada día… realizamos lo que nos parece evidente. Y lo es en la medida en que vemos la traslúcida Mano de la Creación, del Misterio Reverente.

    La sencilla sonrisa –expresión de la infinita complejidad- es una muestra del desarrollo creador de la instancia del Misterio, que se muestra sencillo, fácil, próspero y servidor.

    Así, el convivir se hace fragancia. No hay demandas… sino servicios. Y todo queda realizado. Porque cada cual sabe cuál es su sendero… y no invade los pasos de otros.

    El mar sabe aguardar en su cuenca. Sabe esperar a que tímidamente pisemos su orilla.

    El amanecer no nos deslumbra, nos clarea… hasta hacernos resplandecientes; igual que el atardecer se hace bruma de color…

    Y así acrecentamos nuestras pupilas, aminoramos nuestros haceres… y nos entregamos al sueño: ese que nos repara.

    ¿Quién nos repara en el sueño?

    ¿Acaso somos nosotros, sin consciencia, sin remedios…?

    ¿Quién nos repara a través de los sueños, a través de… la Nada?

    ¿Quién nos recompone… y nos rehace para renacer y amanecer, con el brío del descubrir, con la atracción de buscar, con la bondad de agradar?

    No sentirse dueño de algo… nos hace participar de todo.

    No adueñarse de… –por la ley de los hombres- de lo que nos pertenece. Mas bien cuidar todo lo que nos encontramos; agradecer todo lo que se nos da; responder con nuestra actitud: la actitud del peregrino que va camino del encuentro; “el Gran encuentro”.

    No habrá error que nos reclame. No habrá tropiezo indebido. Habrá consciencia decidida que sabe escuchar… cualquier sonido, cualquier palabra. Que no entra en disputa… Que sabe en consciencia seguir la ruta del viento: el que silba… los dones de la Creación.

    Es fácil, sí, sentirse inútil. Es fácil culparse y más fácil castigarse. Es fácil recurrir al desespero; si acaso, a despertar lástima. Es fácil ser el destructor… el destructor del entorno. Es fácil ser el que castiga y el que se autocastiga.

    Todo ello es un desafío… impropio de un ser creado. Todo ello es un desatino que busca el protagonismo.

    Siempre se encontrarán razones y explicaciones para llorar nuestras desdichas. Mas quedarse en ellas es renunciar a la atracción de lo Eterno; es desdecirse de la Creación permanente; es “suplantar”…

    No es lícita la queja, cuando se ven los colores, se escuchan las canciones, se saborean los dulzores y se perciben los perfumes.

    No es justa la queja cuando la caricia calma.

    ¿Acaso no son dones... ¡dados!? ¿Hemos gestado algo de lo que somos…?

    Por ello, caer en… la justica, en la ley, en el premio, en el castigo… no es propio del creer. No. No tiene justificación… ante el azul del amanecer. ¡No se corresponde con el canto del jilguero!... y el vuelo esquivo de las golondrinas.

    Abandonar lo siniestro… que impide el ama-necer; que lleva a las tinieblas. Somos seres de ánima luminosa… ¡creados en el resplandor!, dotados de la brillantez, esculpidos en la habilidad, diseñados para la búsqueda.

    No hay mejor modelo.

    Y cuando lo sentimos como don, cuando lo percibimos como derroche eterno…, la serenidad interior aparece; el ritmo se acompasa; brota la imaginación.

    Todo se hace sin querer.

    ¡Déjate amar!… y verás todo dispuesto.

    ***

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    Who reserved this place in the Universe for us?

    Who placed us between the Sun, the Moon and the darkness?

    Who endowed us with resources, skills...?

    And who gave us the soul to wonder... to investigate... to seek ourselves... to seek for IT?

    And all living things become created creatures.

    There is not something that arises by its own "fieriness". The Creative Fire... comes from the Mysterious Stay.

    To attribute achievements to us is vanity. It is not wanting to discover... the Burning Hand of the One who does... the One who carries us... the One who inspires us... the One who takes care of us.

    When we discover it, when we recognise it... our being, our following, is an attractive… necessity!

    They put us and expose us and encourage us..., and attraction promotes us; the attraction of the One who attracts us. It wakes us up every morning. It also puts us to sleep every night.

    And permanently attracted by the events of every day... we realise what seems to be evident. And it is so to the extent that we see the translucent Hand of Creation, of the Reverent Mystery.

    The simple smile -an expression of infinite complexity- is a sample of the creative development of the instance of the Mystery, that appears simple, easy, prosperous and servant.

    Thus, living together becomes a fragrance. There are no demands... but services. And everything is done. Because each one knows what his path is... and does not invade the steps of others.

    The sea knows how to wait in its basin. It knows how to wait for us to timidly step on its shore.

    The dawn does not dazzle us, it brightens us... until we become resplendent; just as the sunset becomes a mist of colour...

    And so, we widen our pupils, we slow down our actions... and we surrender to sleep: the one that repairs us.

    Who repairs us in sleep?

    Is it perhaps us, without conscience, without remedies...?

    Who repairs us through dreams, through... Nothingness?

    Who puts us back together again... and remakes us to be reborn and dawn, with the spirit of discovering, with the attraction of searching, with the kindness of pleasing?

    Not feeling ownership of something... makes us participate in everything.

    Not taking possession of... -by the law of men- of what belongs to us. Rather take care of everything we find; be grateful for everything that is given to us; respond with our attitude: the attitude of the pilgrim on the way to the encounter; "the Great encounter".

    There will be no error claiming us. There will be no undue stumble. There will be a determined consciousness that knows how to listen... to any sound, to any word. That does not enter into dispute... That knows in consciousness to follow the path of the wind: the one that whistles... the gifts of Creation.

    It is easy, yes, to feel useless. It is easy to blame oneself and easier to punish oneself. It is easy to resort to despair; if anything, to arouse pity. It is easy to be the destroyer... the destroyer of the environment. It is easy to be the punisher and the self-punisher.

    All this is a challenge... unbecoming of a created being. All this is a nonsense that seeks limelight.

    Reasons and explanations will always be found to mourn our misfortunes. But to remain in them is to renounce the attraction of the Eternal; it is to disavow the permanent Creation; it is to "impersonate"...

    Complaint is not lawful when colours are seen, songs are heard, sweets are savoured and perfumes are perceived.

    It is not fair to complain when the caress calms.

    Are they not gifts... given? Have we gestated anything of what we are...?

    Therefore, to fall into... justice, into law, into reward, into punishment... it is not proper to believe. No. It has no justification... before the blue of dawn. It does not correspond to the song of the goldfinch... and the elusive flight of the swallows!

    Abandoning the sinister... that prevents the dawn; that leads to darkness. We are beings of luminous soul... created in radiance!, endowed with brilliance, sculpted in skill, designed for searching.

    There is no better model.

    And when we feel it as a gift, when we perceive it as an eternal outpouring..., inner serenity appears; the rhythm is adjusted; the imagination springs up.

    Everything is done unintentionally.

    Let yourself be loved... and you will see that everything is available.

    ***

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  •  

    Es un transitar, el vivir. Y, en consecuencia, cada paso supone un nuevo acontecer.

    Implica diferentes perspectivas… aunque cierto es que, en esa evolución de humanidad, se han erigido poderes, influencias e imposiciones, que hacen del tránsito, del transitar, bloques inamovibles… que los poderes desplazan de un sitio a otro… pero que no cambian, que no se replantean, “que se sienten seguros bajo el amparo del poder”; permanentemente dependientes de ayudas, arreglos, por parte de las costumbres, normas… “Dependientes”.

    Son síndromes de Estocolmo, camuflados.

    “Sí. Me hace daño, pero me da una paga, me da el paro, me da el mínimo vital. Sí. No me da oportunidades, pero… voy tirando”.

    Y mientras, el tránsito de renovación… permanece congelado.

    Y cuando, por momentos, por algún tiempo, por circunstancias, se derrite y se hace agua viva que tiene que sortear dificultades, buscar cobijo, pero seguir el rumbo de la caída hacia el océano del Amor, ahí ya son pasos decididos que dependen de la Providencia. ¡Que ya no dependen de ningún gobierno, de ningún poder, de ninguna norma, de ninguna ley!

    “La Llamada Orante”. Ahora… ahora que transitamos hacia otros pasos, ahora que hemos vivido momentos diferentes –por los ritmos, por las circunstancias-… debemos invocarnos hacia la escucha de la Creación, para que nuestra creatividad, nuestra valentía… sea capaz de promover, sugerir y plantear diferentes y necesarias alternativas.

    Transitar como el agua, que no desdeña ningún espacio. Que sabe adaptarse ¡y no pierde su identidad! ¡No abandona sus promesas! Es fiel saciadora de la sed. Es fiel acogedora de nuestra limpieza. Es fiel sustento de nuestra estructura. No nos abandona. No nos desprecia. No nos cambia…

    Y, siendo agua…, nos combatimos, nos despegamos, nos desproporcionamos…

    La Llamada Orante nos… prepara. Nos prepara los suelos de nuestras “huellas”. Nos indica con sus sugerencias hacia dónde debemos andar. Nos hace mirar, en cada paso, no a los pies ni al suelo, sino a las estrellas, para que nuestra referencia no sean nuestras voluntades o caprichos, sino los sentires amantes y enamorados, que no nos aseguran, que no nos garantizan, pero que sí están en un permanente cuido y… cobijo.

    Pero la vanidad… que, como decía el dicho, “es un yuyo malo que envenena toda huella” –a propósito de las huellas-, nos concentra en nuestros caprichos, en nuestros deseos, en nuestros facilitarismos.

    ¡No hemos llegado a este Universo increíble, para dar cauce a los receptáculos que nos han recibido!, de costumbres, normas, leyes, mandatos, obligaciones… ¡y caprichos aprendidos que ni siquiera son propios!

    ¡Hemos venido para dar muestras de la grandiosidad de la Creación!

    Hemos llegado a este Universo… para expresarnos extraordinariamente, excepcionalmente, ¡insólitamente!

    No se admiten justificaciones.

    ¿Qué se le puede decir al Misterio Creador, cuando nos colma de posibilidades, y optamos por las vulgaridades? ¡Qué vergüenza!

    Pero el ser tiende a amoldarse a sus vergüenzas… y termina creyéndose sus propias propuestas, que no son ni más ni menos que repeticiones de los poderes que agobian y… se muestran como las vías adecuadas y salvadoras.

    ¿Hay que esperar…? ¿Hay que esperar al derribo, al desahucio y… al desespero, para darse cuenta de cuál es el verdadero lucero?

    ¿Hay que caer en la repetida consistencia de lo que otros y otros fracasaron e hicieron, para darse cuenta de otros perfiles…? Que, sin duda, ¡cualquiera de ellos se hace difícil!… porque la horma que ha seguido la humanidad es poderosa

    Pero es poderosa en su gueto; en su gueto de sueldos, ganancias, pertenencias, posesiones…

    ¡No alcanza a salir de sus paredes!

    ¡Por favor!

    ¡No se puede someter!, el vivir, a una práctica conocida y a un seguro establecido: ese que tiene techo…; ese que no quiere ver las estrellas…; ese que teme al esfuerzo no reconocido…; ese que aspira a “el pájaro en mano”… y no se atreve a volar.

    Este transitar orante nos reclama… –como dicen los lemas del año- un replantearse, un renovarse, un recapacitarse, un rehabilitarse ¡y un proyectarse!... bajo la dignidad de la vida en el Universo.

    ¡Es que habito en el Universo! ¡No habito en tal calle, en tal país y en tal lugar!...

    ¿Por qué eso que es tan evidente… queda sepultado, y el sujeto queda reducido a su gueto de pertenencia y de poder, a su dominio de su pequeña… “esquela”?

    ¡No! Ese no es el mandato de las estrellas. No. Esa no es la luz… de materias y energías oscuras que no castigan, sino que ¡expanden! No. Ese no es el mensaje de la pequeña luz visible que nos alumbra.

    Y es así que la Llamada Orante nos insiste… porque el poder del propio humano se ha hecho refractario y resistente, recalcitrante y dominador, racional y… “seguro”.

    ¿¡Habrase visto!?: “seguro”.

    Cómo debe de ser la carcajada del Misterio Creador, cuando el ser humano busca la seguridad, la tranquilidad, la pequeña posesión, el dominio de lo que sabe o lo que tiene…

    Sí. Se ríe en silencio.

    Mientras el ser de humanidad a veces contesta diciendo: “Sí, pero en el día a día hace falta”… y tal y cual.

    Enseguida busca la raíz del anclaje de la materia, del seguro de enfermedad, del seguro de sepelio, del seguro de… casa, comida y vivienda.

    ¿El “seguro”…?

    Hay que suspirar más. Sí. Y en el suspiro, tratar de desprenderse de esa maníaca posición de pertenencia, de pertenecerse, de estar seguro. ¡Es tenebroso escuchar a alguien “estar seguro”!

    “Certero soy, si digo que me trajeron, que me dotaron y que me empujaron.

    Me trajeron, me dotaron y me empujaron. ¡Y me siguen empujando!

    Mas no me pertenezco.

    Intermedio… soy, y mis huellas no son mías; son de quien me lleva.

    En consecuencia, no hay reclamo ni demanda… Hay gracia, hay asombro, cuando siento que me encuentran, y me posibilitan, y me empujan, y me dificultan, y me despistan…

    Pero el latido de la esperanza… ¡palpita!, aunque de él se rían los que tienen su corazón “seguro”.

    Pero cuando se sabe que nuestro latido no es nuestro, sino que son besos y besos esculpidos por la Creación, dirigidos específicamente a cada uno, para que seamos testimonios reveladores, innovadores, ¡entregados!…”.

    Así sí vamos en el sentido de Universo. Así sí estamos en disposición de servir.

    ¡Servir!...

    ¡Sí! El servicio a lo Grande, al Misterio; aquel que nos coloca en la excepcionalidad, no en “servirme”.

    Me sirven permanentemente para que sea un servidor equivalente …

    Para que escuche la palabra, no para que me escuche mis palabras.

    Para que escuche la casualidad, para que escuche la circunstancia, para que escuche lo imprevisto, para que escuche la sorpresa, el regalo…

    ¡El sentirme elegido para algo extraordinario!... ¿Cómo voy a renunciar!

    ¿Qué hay de mí, propio, para poder decir si sí o si no… si resulta que me están llevando, y si me sueltan desaparezco!

    El aliento orante es… el auxilio. Es el empuje, la orientación: la que nos permite meditar; la que nos hace valientes; ¡la que nos quita las querencias!... y nos vibra en amores; la que nos permite admirar, contemplar… el transcurrir ¡de todo lo que nos rodea!… y poder situarnos en las frecuencias ofrecidas, no en los deseos preferidos que nos han impuesto otros… que han fracasado, que no nos quieren ver en posiciones diferentes y que quieren que repitamos sus incapacidades.

    La vida hoy nos demanda virtuosismo. Nos demanda sutilezas. Nos demanda detalles. No acepta… ¡no podemos aceptar justificaciones permanentes!, mentiras camufladas…

    Si sentimos en verdad “liberarnos”, no podemos aceptar nada establecido.

    Debemos inspirar… e inspirarnos por las sugerencias creativas; sabernos adaptar a las fuerzas que, humanamente, sólo en posesión piensan.

    Saber mantener el tono de voz… ¡necesario!, y en el plano preciso, para no caer en la justificante razón: esa que termina siempre por “terminar”; que tiene una vocación por el exterminio: “¡Hasta aquí, hasta aquí, hasta aquí! ¡No puedo! ¡Hasta aquí, hasta aquí!”.

    ¡Un racismo destructor!... que cambia de ruina en ruina.

    El aliento liberador es un aire fresco… que se eleva. Es un aliento incansable de fidelidades. Es un capacitante constante, de imposibles.

    Pero sí reclaman, “las libertades”: esas que los poderes dan y quitan; que parecen estar en nuestras manos. Tentaciones permanentes de… “mi, mi, mi, mi, mi”“yo, yo, yo, yo”

    Es preciso ahondar en tenernos ¡piedad!... para descargar de nosotros las cubiertas que nos imponen, ¡que nos imponemos!

    Esa Piedad que permanentemente se derrama sobre cada uno, gracias a la cual despertamos, ama-necemos… a las nuevas huellas de quien nos lleva, de quien nos empuja, de quien nos sorprende.

    ***

     

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  •  

    Living is a journey. And, consequently, each step implies a new happening.

    It implies different perspectives... although it is true that, in this evolution of humanity, powers, influences and impositions have been erected, which make transiting, transit, immovable blocks... that the powers move from one place to another... but do not change, do not rethink, "that they feel safe under the protection of power"; permanently dependent on aid, arrangements, by customs, norms... "Dependents".

    These are Stockholm syndromes camouflaged.

    "Yes, it hurts me, but it gives me a salary, it gives me unemployment benefit, it gives me the vital minimum. Yes, it doesn't give me opportunities, but... I'm getting by”.

    And meanwhile, the renewal transit... remains frozen.

    And when, at times, for some time, due to circumstances, it melts and becomes living water that has to overcome difficulties, seek shelter, but follow the course of the fall towards the ocean of Love, then these are already decided steps that depend on Providence. That they no longer depend on any government, any power, any rule, any law!

    "The Prayerful Call”. Now... now that we are moving towards other steps, now that we have lived through different moments -because of the rhythms, the circumstances-... we must invoke ourselves to listen to Creation, so that our creativity, our courage... may be capable of promoting, suggesting and proposing different and necessary alternatives.

    To move like water, that does not disdain any space. That knows how to adapt and does not lose its identity! It does not abandon its promises! It is a faithful quencher of thirst. It is faithful to our cleanliness. It is a faithful supporter of our structure. It does not abandon us. It does not despise us. It does not change us...

    And, being water..., we fight each other, we detach ourselves, we disproportion ourselves...

    The Prayerful Call… prepares us. It prepares the ground for our "footprints". It indicates to us with its suggestions where we should walk. It makes us look, at every step, not at our feet or at the ground, but at the stars, thus our reference is not our wills or whims, but the loving and enamoured feelings, that do not assure us, that do not guarantee us, but that they are in a permanent care and... shelter.

    But vanity… that, as the saying goes, "is a bad weed that poisons all footprints"   -in reference to footprints- concentrates us on our whims, our desires, our facilitations.

    We have not arrived to this incredible Universe, to give a channel to the receptacles that have received us!, of customs, norms, laws, mandates, obligations... and learned whims that are not even our own!

    We have come to show the greatness of Creation!

    We have come to this Universe... to express ourselves extraordinarily, exceptionally, and incredibly!

    No justifications are allowed.

    What can one say to the Creator Mystery, when it fills us with possibilities, and we opt for vulgarities? What a shame!

    But the being tends to conform to its indignity... and ends up believing its own proposals, which are nothing more than repetitions of the powers that overwhelm and... appear as the appropriate and saving paths.

    Do we have to wait...? Do we have to wait for the demolition, the eviction and... the despair, to realise which is the true star?

    Does one have to fall into the repeated consistency of what others and others failed and did, to realise other profiles...? That, no doubt, any of them become difficult!... because the mould that humanity has followed is powerful...

    But it is powerful in its ghetto; in its ghetto of salaries, profits, belongings, possessions....

    It can't get out of its walls!

    Please!

    Living cannot be subjected!, to a known practice and an established security: the one with a roof...; the one that does not want to see the stars...; the one afraid of unrecognised effort...; the one that aspires to "the bird in the hand"... and does not dare to fly.

    This prayerful journey demands of us... -as the slogans of the year say-reconsideration, renewal, rehabilitation and project ourselves!... under the dignity of life in the Universe.

    I live in the Universe! I don't live in such and such a street, in such and such a country, in such and such a place!...

    Why being that so obvious... is it buried, and the subject is reduced to its ghetto of belonging and power, to its domain of its little... "obituary"?

    No! That is not the mandate of the stars. No. That is not the light... of dark matters and dark energies that do not punish, but rather expand! No. That is not the message of the small visible light that illuminates us.

    And this is how the Prayerful Call insists on us... because the power of the human self has become refractory and resistant, recalcitrant and dominating, rational and... "secure".

    Have you ever seen it?: "secure".

    How the laughter of the Creator Mystery must be, when the human being seeks security, tranquillity, the small possession, domination of what it knows or what it has…

     Yes. He laughs in silence.

    Meanwhile the being of humanity sometimes answers by saying: "Yes, but in everyday life it is necessary"... and so on and so forth.

    Then it looks for the root of the anchorage of matter, of health insurance, of burial insurance, of insurance for... house, food and shelter.

    The "insurance"...?

    We need to sigh more. Yes, and in the sigh, try to get rid of that maniacal position of belonging, of possession, of being safe. It's scary to hear someone saying, "being safe"!

    "I am right, if I say that I was brought, that I was endowed, and that I was pushed.

    I was brought, endowed, and pushed. And I am still being pushed!

    But I do not belong to myself.

    Intermediate... I am, and my footprints are not mine; they belong to the one who carries me.

    Consequently, there is no claim or demand... There is grace, there is astonishment, when I feel that they find me, and they give me possibilities, and push me, and hinder me, and mislead me...

    But the beat of hope... it beats!, even, if those who have a "safe" heart laugh at it.

    But when we know that our heartbeat is not ours, but they are kisses and kisses sculpted by Creation, specifically addressed to each one of us, so that we may be revealing, innovative, dedicated testimony!...".

    In this way we do go in the direction of the Universe. In this way we are ready to serve.

    To serve!...

    Yes! The service to the Great, to the Mystery; the one that places us in exceptionality, not in "serving me"...

     I am permanently served so that I may be an equivalent servant...

    For me to listen to the word, but not to listen to my own words.

    To listen to chance, to listen to circumstance, to listen to the unforeseen, to listen to surprise, the gift...

    The feeling of being chosen for something extraordinary!... How can I give up?

    What do I have of my own, to be able to say yes or no?... if it turns out that they are taking me, and if they let me go, I disappear!

    The prayerful breath is... the help. It is the drive, the orientation: the one that allows us to meditate; the one that makes us brave; the one that takes away our desires!... and vibrates us in love; the one that allows us to admire, to contemplate... the passing of all that surrounds us!... and to be able to place ourselves in the frequencies offered, not in the preferred desires imposed on us by others... that have failed, that do not want to see us in different positions and do want us to repeat their incapacities.

    Life today demands virtuosity. It demands subtlety. It demands details. It does not accept... we cannot accept permanent justifications!, camouflaged lies...

    If we really feel "liberated", we cannot accept anything established.

    We must inspire... and be inspired by creative suggestions; we must know how to adapt ourselves to the forces that, humanly speaking, only think about possession.

    Knowing how to keep the necessary!... tone of voice, and on the right level, so as not to fall into the rational justification: the one that always ends up "ending"; which has a vocation for extermination: "Enough, enough, enough! I can't! Enough, enough!

    A destructive racism!... that changes from ruin to ruin.

    The liberating breath is a fresh air... that rises. It is a tireless breath of fidelities. It's a constant enabling, of impossibilities.

    But they do claim, "freedoms": those that powers give and take away; that seem to be in our hands. Permanent temptations of... "me, me, me, me, me, me, me"... "I, I, I, I"...

    It is necessary to delve into having mercy on us!... to unload from us the covers that are imposed on us, that we impose on ourselves!

    That Mercy which is permanently poured out on each one of us, thanks to which we awaken, we dawn in love... to the new footsteps of the one who leads us, who pushes us, who surprises us.

    ***

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PRAYER

The prayer we practice does not belong to any religion. We believe prayer can be a liberating and healing instrument. It is referenced in Creation and, without naming them, in the different Forces that animate us. Our belief that prayer is an essential element, led us to create a space dedicated exclusively to prayer: “The House of the Sound of Light” located in a farmhouse in the Basque Country, in the province of Vizcaya. There, prayer encounters and retreats are held.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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